MERCADO – Pese a que ambos conceptos tienen que ver con la vida útil del producto, no son equivalentes en ningún caso. Sea como fuere, el 18% de los europeos no conoce la diferencia entre fecha de caducidad y de consumo preferente”, según indica Frédéric Vincent, portavoz de Salud y Política de Consumo de la Comisión Europea.

La fecha de caducidad indica hasta cuándo el alimento es seguro para el consumo. Un plazo que afecta a la comida perecedera —pescado, carne, lácteos, pastelería—, que suele aguantar de 2 a 30 días, según el tipo. Una vez superada la fecha límite, nadie —ni el fabricante ni las autoridades sanitarias— garantiza su estado.

Por el contrario, los productos en los que en su etiqueta dice, consumir preferentemente antes de, son aplicables a productos de no caducan como los quesos, encurtidos, helados, legumbres o congelados, y que pueden durar hasta tres años, según explican desde la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (Fiab). Es decir, que a partir de esa fecha el producto va perdiendo sus propiedades organolépticas: sabor, aroma y textura. Es decir, tiene menos cualidades, pero continúa siendo seguro.