ENTREVISTA – En EtiquetaNews entrevistamos en exclusiva a Marc Reynders, CEO de Reynders Label Printing, el fabricante europeo de etiquetas que el pasado noviembre compró el Grupo Albéniz y que de este modo irrumpe con fuerza en el mercado español. Un grupo empresarial que factura más 95 millones de euros, con 500 empleados, fundado en 1956 por Emile Reynders, y que de la mano de la segunda generación está consiguiendo convertirse en el fabricante de etiquetas de moda en Europa. Un proyecto basado en los valores familiares tradicionales y la innovación, explicado con una claridad que llama la atención.

¿Qué inspiró a Emile Reynders a crear la compañía en 1956?

Cuando era joven, nuestro padre trabajaba en un periódico de Amberes. Al parecer, la química de la tinta y el papel ejerció una gran atracción sobre él. De esta manera tan sencilla decidió comenzar su propia imprenta con la convicción de que podía proporcionar trabajo a cinco personas.

En 1980 comenzaron el relevo generacional con los tres hijos del fundador, ¿qué retos han afrontado los nuevos gestores que han determinado el éxito del modelo de negocio? 

Cuando nuestro padre ya no pudo continuar al frente de la empresa, desafortunadamente mucho antes de lo esperado, mis dos hermanos y yo entramos en el negocio, que en aquel entonces estaba a caballo entre una imprenta de servicios generales y un negocio especializado en la fabricación de etiquetas. Una de las primeras decisiones que tomamos fue la de centrarnos en la fabricación de etiquetas autoadhesivas. No fue tarea fácil, pero estábamos decididos a convertirnos en un proveedor líder en soluciones de la industria de las etiqueta, impulsados por una plantilla de expertos y una fuerte vocación innovadora.

La expansión internacional de la compañía comenzó en 2001, en Polonia, ¿qué motivó la apertura de fronteras? 

La aventura de Polonia fue debida, simplemente, a que quisimos seguir a nuestros clientes. A finales de los 90, varios de ellos abrieron filiales en ese país o ampliaron sus plantas de producción. Así que vimos una oportunidad y comenzamos modestamente en Pabianice, cerca de Lodz, en el centro de Polonia.

¿Por qué decidieron años más tarde desembarcar en la India con una joint-venture?

India fue una especie de locura. Todos nos dijeron que con nuestra especialización en el etiquetado de productos farmacéuticos y cosméticos, la India tenía que ser nuestro siguiente destino. Así que mi hermano Jacques y yo reservamos un stand en el primer LabelExpo que se organizó en India y nos fuimos a valorar las sensaciones que ofrecía aquel mercado.

El segundo día conocimos a una familia de impresores nativos y, antes de darnos cuenta, nuestra aventura había comenzado. Dieciocho meses después instalamos nuestra primera imprenta en Manesar. Unos dos años más tarde decidimos continuar por nuestra cuenta y nos mudamos a Rajasthan, donde un equipo formado plenamente por personas del país se ha hecho cargo de la gestión de la compañía.

En 2017 les otorgaron el premio a la mejor empresa familiar, concedido por Trends Magazine, ¿se siguen considerando una empresa familiar o debido a la dimensión de la compañía es más apropiado hablar de una multinacional?

Todavía es un negocio familiar y seguirá siéndolo. Cada una de las compañías opera de manera independiente, pero el fuerte nexo de unión entre ellas es el de los valores familiares tradicionales: la ética, la atención a los colaboradores y demás grupos de interés, el cumplimiento de las promesas hechas, las relaciones duraderas… En ese contexto, nos complace dejar las decisiones operativas en manos de nuestros gerentes locales, que comparten esos mismos valores y puntos de vista.

En noviembre pasado comunicaron la adquisición del fabricante de etiquetas español, Grupo Albéniz, ¿por qué España? y ¿por qué esa empresa? 

Desde el primer encuentro entre Reynders y Albéniz hubo una química instantánea basada en que ambas compañías comparten la misma pasión por las etiquetas y el negocio del etiquetado. De manera inmediata creció la convicción de que el conocimiento compartido sería una gran ventaja.

Albéniz opera en un mercado específico, el sector automotriz, que complementa otras industrias en las que Reynders ya está presente. Así que es una situación en la que todos ganan. Reynders gana un destacado lugar en el mercado de España y Albéniz puede mejorar aún más sus exportaciones al resto de Europa.

<< Albéniz opera en un mercado específico, el sector automotriz, que complementa otras industrias en las que Reynders ya está presente. Así que es una situación en la que todos ganan. Reynders gana un destacado lugar en el mercado de España y Albéniz puede mejorar aún más sus exportaciones al resto de Europa >>

¿Cuáles son los planes para el Grupo Albéniz en esta nueva fase?

Albéniz continuará haciendo lo que ha hecho desde el siglo pasado: imprimir etiquetas autoadhesivas de alta calidad, servir a sus clientes de la mejor manera posible y buscar otros nuevos. Reynders y Albéniz compartirán su know-how en la búsqueda de nuevas soluciones que nos aseguren nuevos mercados y oportunidades comerciales.

¿Tienen previsto hacer más compras de fabricantes de etiquetas en nuestro país?

No, activamente. Pero si surgiese la oportunidad… ¡ quién sabe !

Reynders factura 95 M de euros y cuenta con 500 empleados, ¿dónde está el límite del crecimiento que se han fijado? 

No hay límite para la imaginación y la innovación, y éstos serán los factores clave para ser exitosos y competitivos en nuestro negocio durante los próximos años. Constantemente vemos nuevas ideas en el mundo del packaging, nuevos materiales, nuevas formas, nuevas aplicaciones… La manera de  producir etiquetas en Reynders busca constantemente desarrollar productos inteligentes y brindar soluciones eficientes para todo tipo de problemas o necesidades. Nos encanta ser pioneros en descubrir nuevas fronteras.

Por lo tanto, mientras encontremos clientes que nos desafíen, seguiremos creando nuevas soluciones en etiquetado y, con suerte y en consecuencia, seguiremos creciendo.

<< No hay límite para la imaginación y la innovación, y éstos serán los factores clave para ser exitosos y competitivos en nuestro negocio durante los próximos años >>

¿A qué grandes dificultades se pueden enfrentar los fabricantes de etiquetas a nivel mundial? 

Es difícil predecir qué nos deparará el futuro. Hace dos décadas, algunas personas dijeron que la impresión digital no iba a tener éxito en el mundo del etiquetado. En la actualidad, la impresión directa sobre los envases parece estar en el foco del interés general. Por todo ello, mantendremos la mente abierta a los nuevos desarrollos y continuaremos incorporando nuevas técnicas cuando surja la oportunidad.

¿Cómo le gustaría que fuese recordada su gestión al frente de la compañía? 

Éramos jóvenes e inexpertos cuando nos incorporamos a la empresa, pero siempre hemos tenido la suerte de estar rodeados de personas que nos apoyaban y se preocupaban por lo que hacíamos. Después de todo, el éxito de la empresa es lo más importante. Poder haberlo logrado y transmitir esos valores a la tercera generación, será nuestra mayor recompensa.