ENTREVISTA – En EtiquetaNews entrevistamos en exclusiva a Antonio Lappí, presidente de Grupo Lappí Etiquetas, quien nos explica la situación de su compañía tras un cambio en el accionariado en 2017 y cómo se irán ampliando el número de grandes fabricantes de etiquetas en los próximos años. 

Hace poco más de un año vendieron el 46% de las acciones de la compañía a la financiera, Diana Capital, ¿cómo valora la operación transcurrido este tiempo?

Valoramos positivamente y como un éxito para nuestra compañía el haber dado entrada en nuestro accionariado al fondo de inversión, Diana Capital, pero también lo ha sido para otras compañía del sector, pues les ha permitido financiar proyectos de mejoras y crecimiento.

Cuando anunciaron la operación facturaban en torno 20 millones de euros y querían ser un referente europeo en la fabricación de etiquetas, ¿en qué punto están respecto de ese objetivo? 

Tan sólo ha pasado un año y es pronto para responder a esta cuestión en general de una forma objetiva. No obstante, hoy ya podemos decir que Grupo Lappí Etiquetas es un referente en Europa, debido a nuestros clientes globales y al volumen de nuestras exportaciones, que alcanzan el 18% de nuestras ventas. 

¿Contemplan en el futuro comprar o fusionarse con algún fabricante nacional o internacional para seguir creciendo? 

Nosotros contemplamos cualquier opción de creación de valor de nuestra compañía. Queremos seguir siendo innovadores, eficientes y eficaces. Si con una adquisición creamos siempre valor y mantenemos estos tres parámetros anteriormente mencionados, con una fusión desearíamos alcanzar algo más, no sólo para el accionista, sino para nuestros trabajadores y clientes. 

¿Qué es lo que diferencia al Grupo Lappí en el mercado? 

En Grupo Lappí fabricamos a día de hoy cuatro de las cinco decoraciones posibles de identificar un producto. Esto nos diferencia de cualquier otro fabricante de etiquetas de PSL y Sleeves, asesorando en cada momento a nuestros clientes sobre cómo optimizar la identificación de su producto, independientemente de nuestro interés por cualquier otra.

Por otro lado, en Grupo Lappí nos preocupamos por una formación constante de nuestros comerciales, trasladando a nuestros clientes dicha formación a través de una metodología basada en “value enginnering”.

Sus exportaciones están principalmente centradas en los mercados de Francia, Cuba, Marruecos y Reino Unido, ¿cómo son de importantes en su estrategia estas ventas y por qué están presentes en mercados tan dispares? 

Nuestras exportaciones también abarcan los Países Bajos y la zona del África Ecuatorial, independientemente de que continuamos en los mercados que usted menciona. Para nosotros, la exportación es estratégica y nos obliga a mejorar en la profesionalización de nuestro back-office, creando de esta forma mayor valor.

El negocio de la fabricación de etiquetas lleva creciendo desde hace 20 años y está muy atomizado (cerca de 140 fabricantes tienen cuotas de mercado inferiores al 7%), ¿cómo se imagina la evolución del sector en los próximos años?

La atomización del sector en la Península Ibérica en los próximos años se irá reduciendo por parte de las grandes compañías, creando diferentes grupos competidores nacionales e internacionales. Empresas de mayor tamaño como consecuencia de fusiones o adquisiciones.

Se incrementarán las empresas de más de diez millones de facturación, llegando a concentrar cerca del 65% de la facturación total de la Península Ibérica en los próximo 3 a 5 años. 

Esto introducirá alguna incertidumbre en la rentabilidad de las empresas con un tamaño de 4 a 8 M. euros, por la falta de creación de economías de escalas y sinergias.

Los pequeños fabricantes, de 1 a 4 M. de euros de facturación, seguirán siendo suministradores locales y verán reducida su rentabilidad sensiblemente, a diferencia del siguiente escalón mencionado anteriormente (de 4 a 8 M. de euros), que en su mayoría se verán más afectados en sus cuentas de resultados.

Ningún fabricante de nuestro país está entre los 10 primeros del mundo, ¿por qué cree que todavía no se ha creado un gran gigante español del etiquetado? 

La cultura social de nuestro país, tan dividida por complejos banales, y la falta de herramientas creativas de financiación, como un mercado bursátil más flexible como el anglosajón y de menores trabas burocráticas, unido a la falta de liderazgo empresarial en el sector, son la tormenta perfecta. Por esto han llegado y seguirán llegando grupos de empresas extranjeros y algunos nacionales de otros sectores decadentes, mirando hacia nuestro sector como una gran oportunidad.

¿Cuáles son las amenazas más inminentes a tener en cuenta?

Cuando un sector va bien, con crecimientos y una buena rentabilidad, a menudo nuestros empresarios no están acostumbrados a optimizar y gestionar eficientemente y profesionalmente sus empresas. Esto puede llevarnos a morir de éxito. Es decir, seguir comprando por comprar nuevos activos para incrementar la capacidad sin saber cómo ni cuándo rentabilizarlos. Como consecuencia, se incrementa su capacidad ociosa haciendo crecer la oferta frente a la demanda, conllevando la caída de márgenes, pudiendo entrar el sector en los próximos años en un círculo vicioso, como entraron otros subsectores de nuestro ámbito. 

La tecnología digital para imprimir etiquetas sigue creciendo, ¿cree que podrán sobrevivir los tres sistemas existentes?

Por supuesto, a mi entender coexistirán las tres, aunque algunas irán tomando mayor protagonismo que otras.

La innovación tecnológica está provocando un ritmo elevado de inversión en maquinaria, ¿es sostenible a medio plazo este planteamiento para el fabricante de etiquetas tipo que existe en nuestro país? 

Es lo que anteriormente comentaba cuando me preguntaba por las amenazas que tiene el sector. La cantidad de inversión constante y sin planificación, a veces tan sólo por la justificación de satisfacer a una tipología de cliente, puede hacer caer al sector en una fatiga en sus márgenes, reduciéndose por la cantidad de capacidad instalada mayor que la demanda de nuestros clientes.

Su compañía lleva más de 50 años en el mercado, ¿tienen previsto un relevo generacional? 

Concretamente, el próximo año haremos nuestro 60 aniversario. Mi concepto de relevo generacional no lo autodefiniría como clásicamente haría la mayoría de los empresarios del sector, preparando a sus hijos para continuar con el legado de la familia. Me niego a decidir por mis hijos, pudiéndole influir o condicionarles en su futuro. 

¿Por qué piensa así?

En un mundo tan cambiante e incierto, constantemente tengo que pensar de formas muy diferentes. Como lo haría un chico de 25 años, arraigado y adaptado con rapidez a las nuevas tecnologías. A la vez, como un padre de familia, preocupado por la formación de sus hijos al máximo nivel posible, por el devenir del futuro de cortos ciclos y muy cambiante. Y por supuesto, todo esto reflexionado bajo la experiencia acumulada de mis 50 años de edad, con algo más de 20 años al frente de mi compañía. Hay que conjugarlo todo para visualizar qué es lo mejor para mi familia y para la empresa. 

¿Cómo espera ser recordado en el negocio de la etiqueta de España? 

Espero que todavía quede mucho, pero mucho para esto… Responder a esta pregunta podría llevar a confusiones y ser interpretada inequívocamente con vanidades y egos que tenemos los seres humanos. Espero principalmente ser recordado como un empresario que supo adelantarse a su tiempo y visualizó el futuro con buen acierto.