MERCADO – La actual coyuntura está haciendo que muchos retailers acometan planes de reestructuración en su negocio, ya sea para potenciar la venta online, renovar y modernizar procesos internos o incluso mejorar el entorno de sus tiendas físicas. Además, con el parón de la actividad y el consiguiente descenso del consumo, éstos ven ahora más necesario que nunca ahorrar en costes, a la vez que adaptarse a la nueva situación del mercado. Es decir, buscan ser más competitivos.

En este sentido, uno de los procesos clave que muchas veces queda en el olvido al revisar el negocio es la optimización del inventario. En este sentido, la tecnología mediante el etiquetado RFID permite un control de inventario preciso y también reduce los costes ocultos producidos por pérdida de clientes, retrasos en la entrega de productos, errores de stock que se convierten en devoluciones o en lo que se conoce como pérdida desconocida: la diferencia entre lo que se creía tener en stock y lo que en realidad se tiene. Por otro lado, un control más minucioso del stock permite optimizar una política de compras más inteligente.

Aplicada al ecommerce, la tecnología RFID es una herramienta útil y, gracias a ella, los retailers que cuentan con más de un establecimiento físico tienen más fácil gestionar en tienda los pedidos online, porque esta tecnología facilita la distribución de los pedidos por las diferentes tiendas según el stock disponible, aumentando el número de pedidos por hora que pueden prepararse y, por consiguiente, mejorando la cuenta de resultados y la satisfacción de los clientes.

Por todo ello, la tecnología RFID puede ser una solución en etiquetado que permita ayudar a mejorar la situación financiera de los minoristas y que aumente su demanda en los próximos meses.