LEGISLACIÓN – El Gobierno italiano ha aprobado un decreto que obligará a los productores de pasta y arroz a indicar su procedencia. El objetivo es proteger la reputación de estos productos, los intereses de los agricultores y ayudar a los consumidores a distinguirlos con mayor facilidad.

La medida no ha sido bien acogida por Canadá, que es el segundo país exportador de “trigo durum”, materia prima con la que se elabora la pasta, aunque México y Estados Unidos también han mostrado sus inquietudes a la Organización Mundial del Comercio.

La Comisión Europea todavía no se ha pronunciado al respecto, al no recibir la notificación formal de la aprobación de la norma. Si el órgano europeo estimase que la misma incumpliese las reglas europeas podría abrir un expediente y multar a Italia. No obstante, las normas comunitarias permiten a los países que impongan ciertos requisitos en el etiquetado de algunos alimentos, si se justifica y se notifica a Bruselas.

Por su parte, la industria alimentaria se ha opuesto a la medida asegurando que es proteccionista y que vulnera los principios fundamentales de la Unión Europea.

La nueva normativa de etiquetado se aplicará a partir de febrero de 2018.

Del etiquetado de la carne y los productos lácteos pasamos al etiquetado de origen en la pasta y el arroz, por lo que es posible que veamos como este tipo de decisiones se extiendan a otros productos en el futuro.