MERCADO – La Administración y una parte de la industria no se acaban de poner de acuerdo respecto al etiquetado Nutriscore. Se trata de un escenario derivado de que hace ocho años la UE permitiese a cada estado implementar o no el referido sistema en el frontal de los envases, con el fin de que los consumidores supiesen el valor energético y las cantidades de grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal de los alimentos envasados (por cada 100 gramos o mililitros). El resultado de todo ello es que ahora existen varios modelos en funcionamiento.

De este modo, Francia tiene un código de colores asociado a letras que van del verde al rojo. Reino Unido tiene su semáforo nutricional y los países escandinavos el keyhole, un distintivo que se asigna a los alimentos frescos que cumplen con determinados parámetros. 

Por otro lado, un grupo de varias multinacionales (Nestlé, PepsiCo, Coca-Cola, Unilever y Mondelez) ha desarrollado un sistema que pretenden implementar en varios países.

La confederación de la industria alimentaria europea, Food Drink Europe, ve necesaria una mayor coordinación entre Estados, sin ser partidario de que el sistema sea obligatorio. Y la Sociedad Española de Endocrinólogos y Nutricionistas sigue recordando que, según la OMS, desde 1975 se ha triplicado la tasa de obesidad y que es necesario actuar al respecto.

En todo ello, el Ministerio de Sanidad de nuestro país espera que haya una postura arbitrada desde la UE.