LEGISLACIÓN – El 20 de Julio de 2014 entró en vigor la normativa elaborada por la comisión europea Nº 828/2014 sobre el etiquetado de productos sin gluten. Pese a no haber cambios significativos respecto al reglamento anterior, algunos aspectos originaron una controversia en la comunidad celíaca que aún persisten.La antigua normativa

El antiguo Reglamento Nº 41/2009 permitía especificar en los etiquetados información sobre la ausencia o la presencia reducida de gluten en los alimentos. De este modo, la información que se mostraba en las etiquetas aparecía de dos maneras:

Sin Gluten (apto para celíacos): La declaración «sin gluten» solamente podía utilizarse cuando los alimentos, tal como se venden al consumidor final, no contuviesen más de 20 mg/kg de gluten.

Muy Bajo en Gluten (no apto para celíacos): La declaración «muy bajo en gluten» solamente podía utilizarse cuando alimentos que consistiesen en trigo, centeno, cebada, avena o sus variedades híbridas, o que contuviesen uno o más ingredientes hechos a partir de estos cereales que se habían procesado específicamente para reducir su contenido de gluten, no contuviesen más de 100 mg/kg de gluten en el alimento, tal como se vendían al consumidor final.

La etiqueta “Muy bajo en gluten” no significaba que fuese apto para celíacos. La cantidad máxima de gluten que podía ingerir un celíaco era de 20mg/kg; de ahí que se considerasen como productos sin gluten. Con menos de 100mg/kg, lo más probable es que el producto contuviese más de 20mg/kg y, por tanto, no se consideraba apto para celíacos.

La nueva normativa

La nueva normativa  No 828/2014, que entró en vigor el 20 de Julio de 2014, introdujo nuevos conceptos que ampliaban la normativa anterior, beneficiando más bien poco al colectivo celíaco y creando una controversia. De tal forma que las etiquetas se convertían en más confusas para el consumidor a la hora de comprar estos productos.

En concreto, el problema vino porque junto a las dos anteriores etiquetas podían aparecer unas nuevas con el contenido “elaborado específicamente para celíacos” o “adecuado para las personas con intolerancia al gluten”, que pueden ser malinterpretadas e inducir a error. Una circunstancia que también afecta a los establecimientos que ofrecen servicios de restauración sin gluten.

FACE, Federación de Asociaciones de Celíacos de España, ha elevado sus quejas a los diversos organismos, pero el problema continúa.