CULTURA DE LA ETIQUETA – Los consumidores estamos rodeados de información en los productos que, en algunos casos, ni sabemos ni nos hemos parado a averiguar su significado. Esta realidad es aplicable a conceptos que nos llegan mediante la publicidad. Uno de esos términos más famosos a los que nos referimos fue el utilizado por la compañía de automóviles, Volkswagen, que a finales de los años noventa utilizaron para vender su modelo, Polo. Su campaña de publicidad decía que el coche venía “Con Ziritione”, término que nadie sabía bien a qué se refería y que según el departamento de comunicación de la compañía, aludía al placer específico y casi “místico” que suponía conducirlo.

Esta particular forma de actuar que tenemos las personas en la que llegamos a dar por normal términos, conceptos, colores… que no conocemos bien, también sucede en el caso del cava, puesto que la aplicación de los colores en sus etiquetas lleva años funcionando y existe mucha gente que desconoce su significado.

Nos referimos a una pequeña etiqueta circular pegada en el tapón que llevan todas las botellas de cava. Esta etiqueta es un indicador de una de las características que definen a este producto: la crianza. Es decir, el tiempo que la botella permanece en las profundidades de la cava.

De este modo, el Consejo Regulador del Cava establece que hay tres tipos crianza y que éstos se distinguen con una etiqueta de un color diferente bajo los siguientes criterios:

Cava. Color blanco: Crianza mínima de 9 meses.

Reserva. Color verde. Crianza mínima de 15 meses.

Gran Reserva. Color negro. Crianza mínima de 30 meses.

Matizamos que la indicación, Gran Reserva, sólo se puede utilizar en la presentación de los tipos Brut Nature, Extra Brut y Brut, en los que la crianza no sea inferior a treinta meses y que se haya llevado a cabo dentro de la misma bodega.